lunes, 12 de febrero de 2018

QUATERNIONES: libro póstumo de Emilio Rodríguez Almeida



Quaterniones es un libro póstumo del profesor Emilio Rodríguez Almeida, cuya publicación ha sido posible gracias a Juliana Wilhelmsen, su esposa y documentalista. Buscábamos honrar nuestro catálogo editorial con algún inédito del profesor; pero cuando Juliana nos mostró los cuadernos de campo de Emilio, descubrimos como una revelación que el material para un posible libro debía salir de aquellos cuadernos. 
  
Quaterniones
es el diario de su actividad docente e investigadora durante la etapa final de residencia en Ávila: notas de clase para los cursos que impartió en Los Serrano desde 2004 hasta 2015, revisiones parciales y puesta al día de publicaciones anteriores, apuntes personales llenos de lirismo estoico, advertencias sobre conservación del Patrimonio, noticias sobre descubrimientos arqueológicos, crónicas de encuentros y desencuentros con autoridades y responsables de Cultura; incluso, algunas páginas literarias que parecen haber sido escritas como paréntesis emocionales abiertos entre las otras, las científicas. La costumbre de fechar sus escritos, por cierto, casi siempre en latín y siguiendo el calendario romano, permite seguir el día a día de su escritura. Hay en los Cuadernos materia de estudio abundante y, sobre todo, la constancia de un trabajo ordenado y continuo.
A la vista de aquel tesoro manuscrito, tan rico en imágenes y tan sugerente en su confección, decidimos plantear la posibilidad de editar un facsímil que mostrara la espontaneidad y riqueza de los textos en su estado primario y más próximo a la circunstancia de su creación. Podía servir, además, de recuerdo personal para sus amigos y para cuantos fuimos sus alumnos y en su día habíamos disfrutado con alguna fotocopia que sirvió de guía para sus clases. La decisión implicaba tener que desencuadernar aquellas páginas que fueran a servir para el conjunto. Mayda Anias, la editora, se lo propuso a Juliana. Hicimos algunas pruebas de separar las páginas de los cuadernos e integrarlas después en su lugar. Podía hacerse.
Nos propusimos que el libro tuviera forma de cuaderno para ser lo más fieles que fuera posible al original; también, ir a un formato mayor que el habitual en nuestras ediciones. Debíamos realizar una selección de contenidos que interesara sobre todo a los lectores de Ávila, a los cuales estaba destinada la edición. Poco a poco fue revelándosenos la idea de que debía ser un libro-homenaje y de reconocimiento del humanista que tanto amó a esta tierra. Así pues, tendría que contener temas sobre la historia de la Ciudad, pero también otros sobre su Tierra, sobre todo de los lugares más amados por él, como Madrigal, el castillo roquero de Aunqueospese, los puentes históricos de la Provincia… y sus clases en  Los Serrano.
Los Cuadernos nos dejan la imagen del intelectual interesado en muchos saberes: historia, arquitectura y materiales, arqueología, epigrafía, geografía del territorio, toponimia, filología clásica. A todo ello hay que añadir habilidades que convierte en disciplinas auxiliares para la edición de sus libros, como el dibujo y la fotografía.

CONTENIDO
Presentación.
Un muro heterodoxo y una epígrafe «anticipada».- El primer romano documentado en Ávila y otra inscripción vecina (muro Este).- Inscripciones romanas de Ávila correspondientes a la antigua trashumancia.
Los Extrema Durii en Ávila.
Los lares viales.- Piedras trashumantes y piedras “emigrantes”.
Dos provincias y una sola ambición.- Mons Herminius = Mons Hervasius = Gredos .
¿El sepulcro de Prisciliano?
Epígrafes romanos abulenses en la Muralla et alibi.
Insolita quaedam. De arqueología romana.
Juvenal entre rubores y exaltaciones cínicas. El Castillo Roquero de Ávila.
El Castillo Roquero de Ávila, llamado vulgarmente “Aunque os pese” (Sotalbo).
Ávila Oeste. Valle Amblés. VII Relación.- Una introducción necesaria.- El valle Amblés, refugio y fortaleza de Viriato.
Puente de Campo Azálvaro (Cañada Leonesa oriental). Sobre las directrices de las grandes cañadas.
Tardomudejarismo en Madrigal (Ávila). Los tableros del coro de S. Nicolás de Bari.
Los desastres de la Dirección General de Bellas Artes en Madrigal. Un botón de muestra de 1952-1954.
El desconocido retrato de Miguel de Molinos.
Ya no estoy para pejigueras.

lunes, 1 de mayo de 2017

Carta a san Segundo, patrón de Ávila, en su festividad

Señor san Segundo:
Con la confianza que me permito por haberme pasado años estudiando la tradición de tu venida legendaria a Ávila para ser nuestro primer obispo, la invención de tus restos siglo y medio más tarde, la imposición del bulto que esculpió Juní para tu sepulcro, las fiestas que promovió el obispo Manrique de Lara para solemnizar la traslación de tu cuerpo a la Catedral, el libro que te dedicó Antonio de Cianca, la comedia de Lope en la que sales de protagonista… En fin, que si no corto por lo sano, llevaría ocupándome de ti casi dos décadas. Como te decía, con esa confianza, bajo hoy hasta tu primitivo sepulcro para cumplir con la tradición de introducir el pañuelo en el alabastro labrado y solicitar los tres deseos prescritos, con la seguridad de que uno me será concedido. Aquí te los dejo:


Primero. Haz que vuelva la vista hacía nosotros algún empresario tipo Amancio Ortega o Roig Alfonso (limpios de corrupción, eso sí) y nos monte aquí “ladediós”, que ya nos toca.
Segundo. Bórranos la mansedumbre y la resignación que nos hace pensar que no podemos hacer nada para salir de este puesto de cola. Me refiero a los ciudadanos corrientes, que de los políticos ya se ocupan ellos mismos en su misma mismidad.
Tercero. Tráenos un tren de este siglo. No te digo un AVE, pero al menos un RAVE (razonable velocidad) que nos coloque en la Capital en tres cuartos de hora. Que desde mediados del siglo XIX no hemos vuelto a comernos una rosca en cuanto a transporte ferroviario se refiere.
En fin, concédenos algo, a ver si se nos borran las miradas aviesas y el jetuño. Acabamos de arreglarte la ermita con nuestro dinero. Ya no sé qué más podemos hacer. Venga, estírate un poco, como cuando en las fiestas de 1594 salvaste a aquel caballero de que un cohete le volara la cabeza.

lunes, 6 de junio de 2016

El Asturiano de Fernández Ortega





El Asturiano es una novela evocadora. Los personajes se sostienen sobre el telón de fondo histórico de una efervescente Habana en los inicios del siglo xx, y de Asturias, la patria chica de tantos emigrantes que vivieron a caballo entre su tierra de nacimiento y la que, al otro lado del Atlántico, ayudaron a construir. Iglesias, talleres, oficios, relaciones sociales… La generación siguiente, heredera de aquellos inmigrantes trabajadores y voluntariosos… La Habana y Asturias en una historia de amor, de esfuerzos, de dolor, de sueños y también, como en cada existencia humana, de tragedias que gravitan sobre el recuerdo de una juventud feliz, allá en la Asturias natal, truncado por sucesos que se narran entrelazados con el presente de Calixto, el asturiano, en una trama que no decae, como esos conciertos que dan su nota más alta en el movimiento final de la orquesta.

La prosa es dinámica y los acontecimientos se suceden sin pausa. Calixto, el protagonista, se ve obligado a marcharse a un mundo desconocido que cambiará abruptamente sus planes, su vida y su futuro. Su llegada a Cuba, primer puerto que toca en América, es el descubrimiento del trópico, donde pone todas sus energías de fundador sin él saberlo: La Habana, ese nuevo escenario donde todo está por hacer… Y el aprendiz de pailero se convierte en un emigrante que va sorteando los obstáculos y las pruebas que la vida le pone por delante, no obstante, está resuelto a fundar una familia, aunque para ello deba tomar las decisiones más drásticas e insólitas.

El Asturiano es un homenaje al arrojo y la voluntad de fundar de los astures que, junto a gallegos, catalanes, castellanos, andaluces, cántabros vascos, canarios…, tanto aportaron a la sociedad cubana a lo largo del siglo xx. Y bien podría insertarse en el canon de la narrativa cubana de los años 30 del pasado siglo, entre escritores de la talla de Ramón Meza, Miguel de Carrión, Carlos Loveira, Carlos Montenegro y Jesús Castellano.


José Luis Fernández Ortega (La Habana, Cuba, 1956). Graduado de Licenciatura en Educación, especialidad en Español y Literatura. Premio de cuento en el Concurso Provincial de Español de La Habana. Premio en narrativa y en poesía del Concurso de Talleres Literarios de 10 de Octubre. Premio del Concurso de Poesía Joven en la Dirección Provincial de Educación La Habana. Publicó textos en la revista “Alma Mater”, en Cuba y el diario “El Sol de Puebla” (México). Está casado y tiene dos hijos. Desde mediados del 2004 reside en la ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos. Su presente novela, El Asturiano, es un homenaje al significativo papel que los emigrantes astures han desplegado en la sociedad cubana.




El Asturiano
José Luis Fernández Ortega
Caldeandrín Ediciones
ISBN: 978-84-945040-1-3
13 x 19 cm
PVP: 16 €